Tareas Escolares: éxitos y fracasos.

Llantos. Líderes en el aula. Mochilas cargadas. Las tareas escolares siempre han sido una herramienta para formar la voluntad de nuestros hijos. Las preguntas son variadas: desde cuando exigir, hasta cuando exigir, cuáles son las causas de los fracasos y éxitos escolares, por qué hoy los chicos están ansiosos, por no decir estresados?
Para tener en cuenta:
Los hijos no son necesariamente como los padres quisieran.
Sobre este supuesto se construye una educación personalizada de cada hijo … porque cada uno es distinto al otro y aspira a distintos proyectos según las aptitudes y circunstancias que a cada uno le haya tocado vivir.
Algo que coincide en todas las etapas es que los deberes del colegio ayudan a formar la voluntad:
• Hasta los siete años es conveniente que los niños tengan momentos de esparcimiento y recreación para que puedan dar juego a su imaginación.
• A partir de los ocho años es mejor ayudarles a concretar un horario de estudio, a memorizar, a realizar cuadros sinópticos simples y a coordinar y organizar elementos.
En cuanto a la voluntad, el especialista en educación Alfonso Águiló explica que:
“La voluntad de cada persona es el resultado de toda una larga historia de creación y de decisiones personales. No podemos llegar a tener un control directo y pleno sobre ella, pero sí un cierto gobierno desde nuestra inteligencia. Todos somos abordados continuamente por pensamientos o sentimientos espontáneos del género más diverso, pero una de las funciones de nuestra inteligencia es precisamente controlarlos”
Esa misma voluntad que ejerce un gobierno sobre la persona, es la que utilizan los chicos para aprender a equivocarse y volver a empezar.

Como dice un escritor “todo niño debería crecer con convicción de que no es una tragedia ni una catástrofe cometer un error”. Los pedagogos dicen que por eso es preferible permitir a un niño que rompa alguna vez un plato y enseñarle luego a recoger los pedazos, porque “es mejor un plato roto que un niño roto”.

¿Cómo organizar las tareas escolares en el hogar?

El pedagogo José María Lahoz García cuenta que:
“una tarde, con lágrimas en los ojos, mi hijo se negaba a ir a cenar aportando una razón que por su propio peso se hundió en mi corazón: “… es que hoy no he podido jugar aún…” Era en su segundo curso de primaria.

Por esta razón tan práctica y humana es importante fijar un horario para el estudio que determine inicio y fin de la tarea, para que no se dedique más tiempo del necesario y pueda dedicarse a otras actividades.

Este experto señala que: “aunque puede variar en función de la jornada escolar de los niños, el tiempo de referencia que podemos considerar hasta chicos de 8 años durante los cinco días hábiles de la semana, es de media hora en el primer curso y una hora y cuarto en el último curso”.
Algunos consejos prácticos:

• Alternar tiempo de trabajo y tiempo de descanso. Hay que evitar, por ejemplo, que haga sus deberes inmediatamente después de llegar del colegio. Vale la pena que descanse un rato.

• Distribuir a lo largo de todos los días de la semana para evitar acumular mucho tiempo en algún día, lo cual produciría seguramente una disminución del rendimiento.

• Evitar en lo posible que sea inmediatamente después de las comidas por la somnolencia que puede producir la digestión.

• Intentar alcanzar un horario estable al principio y más flexible cuando se haya adquirido el hábito.

• Dedicar unos minutos a decidir el orden en que se harán las diferentes actividades.

• Hacer una pausa de no más de cinco minutos para relajarse a mitad del horario establecido.

Síntesis – Fases a tener en cuenta

• Planificar su horario de estudio.

• Planificar con nuestro hijo su horario de estudio.
• Colaborar con nuestro hijo en la planificación de su horario de estudio.
• Conocer el horario de estudio que nuestro hijo ha planificado.
Los fracasos escolares

Antes de referirnos al fracaso escolar es interesante abordar el concepto de pseudofracasos que aporta el psiquiatra infantil Dr. J. Mendiguchía:

“son los casos de niños cuyos padres no se conforman con que sus hijos obtengan notas medias y consideran que son lo suficientemente inteligentes para ser los primeros de la clase (…)Este tipo de padres suele forzar el ritmo del aprendizaje de sus hijos, que con el tiempo no pueden seguir el esfuerzo y acaban rechazando el colegio y todo lo que signifique estudiar.

Pero ¿qué es realmente el fracaso escolar? el problema que se presenta cuando el niño no obtiene los resultados que se espera de él, es decir, cuando no alcanza los objetivos señalados para su nivel y edad.”
Posibles causas:
• Factores intelectuales
• Factores afectivo-emocionales

• Factores socioculturales los más tenidos en cuenta, pues un entorno desfavorable da lugar a un mayor número de estos fracasos, que son además los más difíciles de corregir.

• Factores instrumentales (dislexia).

• Los planes de estudio suelen reconocerse como los máximos responsables del fracaso escolar.

Influencia de la personalidad
Hace más de treinta, un autor francés apellidado Le Gall estudió la correlación que había entre la personalidad de los niños y su éxito en la escuela, y descubrió que ciertas formas de ser temperamentales influían negativamente en los estudios –amorfos, apáticos, nerviosos-, mientras que otras lo hacían positivamente.
Cuando el niño parece no prestar atención, puede ser porque tiene un bajo estado de lo que se conoce con el nombre de “tensión psicológica” que es la que pone en marcha los mecanismos intelectivos. Sin embargo, hay que considerar que este niño fracasado escolar por excesiva ensoñación, puede que algún día se convierta en un inspirado poeta o un gran novelista y por ello no debe valorarse demasiado negativamente.
Otro problema que se ve con relativa frecuencia es el que se refiere a los niños tímidos y poco agresivos, que cuando en el colegio tienen que enfrentarse solos con las dificultades del aprendizaje escolar, se declaran vencidos ante las primeras contrariedades serias, se refugian en sí mismos y toman una actitud retraída que puede acabar en una inadaptación y, con el tiempo, en un fracaso escolar.
¿Niños estresados?

El psiquiatra citado anteriormente habla de “inhibición intelectual”, término que se refiere a que un bloqueo en el aprendizaje es causa de que el niño, aunque intenta trabajar y obtener buenos resultados, la carga emocional que pone en ello se lo impide y éstos son cada vez más frustrantes, con lo que se aumenta el bloqueo y el estado de ansiedad subsiguiente.

El planteo de doble escolaridad, más los deberes que quedan para el hogar, y las actividades extracurriculares provocan nervios, ansiedad y lloros en no pocos chicos. Mucha de esta tensión se ve facilitada por la obsesión de conseguir el éxito escolar alimentada por la competitividad. Los niños luchan para ocupar el mejor lugar en las listas de resultados escolares, porque de la nota media va a derivarse su posterior admisión en tal universidad, facultad o centro de formación. Esta competencia se extiende a otras actividades, y se preparan también para ser mejores en el deporte, la música, el aspecto físico o las habilidades recreativas y de afición.

Para estar atenta, algunas manifestaciones son:

• Obsesión
• Desasosiego
• Irritabilidad
• Insomnio
• Tristeza, sobre todo en las épocas de exámenes o en relación más o menos directa con las actividades escolares.

Una frase de Angel García Prieto para pensar:

“Nadie, ninguno, podrá conseguir ser un buen estudiante si antes no es capaz de sentirse medianamente en paz consigo mismo. No se puede ser profesional antes que persona. Y es misión de los padres y educadores irles haciendo comprender que antes que estudiantes tienen que ser niños; que antes de sacar buenas notas tienen que aprender a sonreír, a jugar, a ser felices”.

Un ejemplo de vida sobre Albert Einstein (1879-1955) para pensar:

Es indiscutiblemente el mayor genio científico del siglo XX y uno de los más grandes de la Historia. Sin embargo su carrera de estudiante deja perplejos a más de uno y sirve de consuelo para muchos. Parece que ser que en su infancia algunos le consideraron algo retrasado. A la edad de cinco años algunos informes escolares le consideraban lento y con errores de cálculo, aunque con seguridad a la hora de encarar las matemáticas. Fue suspendido en el examen de ingreso a la Escuela Técnica de Zurich. Cuando terminó su formación intentó conseguir un puesto de ayudante y fue el único que suspendió de los cuatro estudiantes que habían pasado los exámenes finales. En 1901 entregó una tesis de física sobre la teoría cinética de los gases en la Universidad de Zurcí que fue rechazada. En 1902, gracias a una recomendación, pudo empezar a trabajar en la Oficina de Patente de Berna como “técnico experto de tercera clase”.

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